Vecinos del Barrio Jardín en Villa Elvira están hartos de los episodios de inseguridad y se sienten "indefensos". Esa zona del Sur del Gran La Plata viene castigada por los seguidos sucesos de robos de todo tipo.
En calle 115 entre 89 y diagonal 690, los habitantes reclaman mayor presencia policial y atención a los hechos de inseguridad que los castigan. Cada uno de los que se congregó ante las cámaras, tristemente, tiene un episodio dramático que relatar.
Una de las vecinas contó que sufrió un robo durante la mañana en su casa, donde entre otras cosas le extrajeron una copia de la llave: “Fui a hacer la denuncia, en la comisaría un vecino me avisa que el ladrón volvió y entró con la llave, le dije al policía y me respondió que desde mi celular llamara al 911, que él no podía hacer nada”. Llamó al 911, se acercaron a su domicilio “los mismos que habían venido a la mañana” pero no hubo detenidos.
A la misma mujer hace dos meses atrás le robaron herramientas de trabajo y materiales de construcción. Pero no es la única y todos los presentes coinciden en un punto: “Hay mucha inseguridad, es común y viene desde hace varios años”.
“A mi me robaron el portón del garage de mi casa. Me avisaron un mes antes a la madrugada y me robaron un sábado a las 11 de la mañana. Tuve que cerrar con una pared”, contó un afectado.
Todas las víctimas se acercan a la comisaría a realizar su denuncia pero “no vienen, la policía está completamente ausente y no nos dan ninguna respuesta”.
A otro vecino le forzaron el portón de entrada en el primer robo donde “rompieron aberturas, cañerías. Hice la denuncia y a los tres días volvieron. Me robaron e hicieron un desastre. Volví a hacer la denuncia y me dijeron que tenía que esperar a los peritos, hace tres meses” pero nunca fueron.
“A mi hijo lo robaron hace tres años a las 13 hs. Hicimos la denuncia, la policía sabía quiénes eran y dónde estaban y no fueron a buscarlos. Me llamaban a cada rato para pedirme diferentes datos y me terminaron instando a retirar la denuncia para no molestarme más con llamados”, recordó un hombre.
Otra de las problemáticas está relacionada a la disposición del barrio: “como esta parte no tiene numeración municipal, el año pasado a una vecina le estaban forzando el portón para entrar, llamamos a la policía y como la dirección no aparecía en Google Maps no vinieron”.
Una práctica habitual es tener que “andar con muchísimo cuidado”, siempre encerrados y antes de salir a la calle “fijarse bien”. Muchos de ellos están comunicados a través de grupos de la cuadra y colocaron alarma vecinal.
A metros de ahí hay un baldío: “llegan a cualquier hora para prender fuego autos como si nada y cuando llamamos, no vienen. Ya hasta los bomberos nos dicen ‘ya se va a apagar’”.
De los testimonios más dramáticos se puede extraer el de Aníbal, una persona mayor de edad a la que le ingresaron a la vivienda entre el sábado por la noche y el domingo a la madrugada para hacer destrozos: “La destruyeron, arrancaron los cables, los caños, la bomba, aberturas, griferías. Más que un robo es vandalismo extremo. Hice la denuncia y vinieron los peritos.
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